Breve historia

El zen - Dhyana en sánscrito - remonta a la experiencia de Buda Shakyamuni, quien realizó el despertar en la postura de zazen en el siglo VI a.C.

Esa experiencia se ha transmitido sin interrupción de maestro a discípulo, formando así la línea zen. La profundidad de su filosofia y la pureza de su estética ha seducido a muchos artistas, escritores y filósofos. Su aspecto cultural y folklórico es conocido en occidente desde principios del siglo XX a través de diferentes prácticas como las artes marciales, la ceremonia del té, el tiro con arco, el arte de los arreglos forales, la caligrafía o los célebres jardines japoneses, que no son sino los frutos de una semilla plantada en la tierra de Japón algunos siglos atrás.

Pero, ¿cual es esta semilla? ¿Cuál es la fuente creativa de todos estos frutos?

Zazen es el secreto del Zen

Es la meditación sentada en la postura tradicional del loto, practicada por el ser humano desde la prehistoria.

Zazen no es ni una teoría, ni una idea, ni un conocimineto para aprender por el cerebro. Es una práctica que "cambia radicalmente nuestro propio cuerpo-espíritu. Es fundirse con todo el universo. Armonizar la propia vida con la vida del cosmos, a partir de la concentración en la postura del cuerpo y en la respiración. Practicado cotidianamente es muy eficaz para la apertura de la conciencia y el desarrollo de la intuición.

Zazen no sólo brinda una gran energía sino que es, sobre todo, una postura de despertar. Permite conocerse a sí mismo profundamente, volverse íntimo consigo mismo.

La Postura

Sentados en el medio del zafu (almohadón redondo), se cruzan las piernas en la posición de loto o de medio loto. Si ello no es posible, y se cruzan las piernas simplemente sin colocar el pie en el muslo opuesto, aun así es esencial que las rodillas empujen el piso.

. La columna vertebral bien derecha, el mentón entrado y la nuca estirada, la nariz en la misma línea vertical que el ombligo, se empuja la tierra con las rodillas y el cielo con la cabeza.
. Se pone la mano izquierda en la mano derecha, las palmas hacia el cielo, los pulgares se tocan, formando una línea derecha.
. Las manos descansan en los pies, los cantos en contacto con el abdomen
. Los hombros están relajados.
. La punta de la lengua toca el paladar.
. El mentón ligeramente entrado.
. La vista está puesta a °45, aproximadamente a un metro de distancia en el suelo sin mirar nada en particular.

La respiración

La respiración zen no se puede comparar con ninguna otra, es muy antigua, en sánscrito se llamó 'anapanasati', solamente puede surgir de una postura correcta.

Antes de todo se trata de establecer un ritmo lento, fuerte y natural, basado en una espiración suave, larga y profunda.

El aire se expulsa lentamente y silenciosamente por la nariz, mientras que la presión debido a la espiración, baja con fuerza al vientre.

Al final de la espiración, la inspiración se hace naturalmente. Los maestros comparan el aliento zen con el mugir de las vacas o con la espiración de un bebé que grita recién nacido.

La actitud del espíritu

entados en zazen, dejamos que las imágenes, los pensamientos, las construcciones mentales, que surgen del inconsciente, pasen como nubes por el cielo - sin oponerse ni agarrarse a ellos. Como los reflejos en un espejo, las emanaciones del subconsciente pasan y pasan otra vez y terminan por desvanecerse.

Y llegamos al inconsciente profundo, sin pensamiento, más allá de todos los pensamientos (hishiryo), verdadera pureza. Esa actitud de espíritu surge naturalmente de una concentración profunda en la postura y la respiración, y permite así controlar la actividad mental, resultando una mejora en la circulación cerebral.
En efecto el cortex (sede del pensamiento consciente) descansa durante zazen, mientras que la sangre fluye hacia las capas más profundas del cerebro, las cuales se despiertan de un estado de somnolencia, ya que están mejor irrigadas. Su actividad da la impresión de bienestar, serenidad, calma, liberando totalmente despierto.

El zen es muy simple, y al mismo tiempo bastante difícil de comprender. Es cuestión de esfuerzo y de repetición, como la vida.
Simplemente sentado, sin objeto ni espíritu de provecho, si su postura, su respiración y la actitud de su espíritu están en armonía, entienden el verdadero zen, perciben la naturaleza de Buda.

Zen y budismo

El Budismo mismo es un fruto del zazen. En efecto, la postura de zazen remonta a los tiempos antiguos, como atestiguan numerosos vestigios arqueológicos, es un tesoro fundamental de la humanidad.

El Budismo histórico nació a partir del zazen del Buda hace 2500 años y se ha transmitido de maestros a discípulos desde ese tiempo, a través del mundo, sin interrupción, hasta nuestros días.